te lo dije y te lo repetí mil veces/ cuando muera quiero que mis cenizas sean mezcladas en una maceta y que en esa maceta se plante una semilla de marihuana
mi mujer la sabrá cuidar/ le aplicará riego con agua de lluvias traídas expresamente desde el norte de Chile/ se encargará de su buen y sano crecimiento/ la abonará y le pondrá fertilizantes para que las ramas se conviertan en la envidia de cualquier plantación de cannabis en el mundo entero/ la tratará con ese amor que me tuvo en vida
y que yo lo supe desde el final
me verá crecer fuerte/ categórico/ sativo e índico a la vez/ cuando realice la primera poda se preparará infusiones con mis hojas para hacerme sentir feliz refrescando la sed de su garganta/ la misma que un día le cerré con mis arañas y mi luto/ después/ a los seis meses/ dará inicio a la cosecha/ con una tijera de platino me liberará del cordón umbilical que me sujeta a la tierra/ recolectará todos mis cogollos/ los curará en frascos de vidrio polarizados/ me dejará respirar dos veces al día para que no se me forme el hongo
y finalmente/ la primera noche acalorada de primavera se hará un porro descomunal/ uno grosero/ ojalá en papel de biblia/ ella sabrá cómo envolverme/ me liará con ternura y desagravio/ ocupará con destreza su saliva para finalmente encerrarme en aquel féretro de papel de arroz o salmo/ me pondrá en su boca y encenderá de nuevo lo que ayer cremó

en la primera calada le diré con otra voz mi nombre
en la segunda le susurraré al oído que jamás supo leer mi terrible forma de amar
en la tercera se masturbará muerta de la risa porque me vio morir pobre y negándolo todo
en la cuarta no me va a odiar porque sabrá que le estoy quemando los dedos
y que de eso se trata finalmente el amor
en la quinta y en las que vendrán se dará cuenta que por drogadicta jamás será juzgada
y cuando la hierba se acabe volverá a sembrar las semillas que separó de cada flor que se fumó
seré yo/ nuestros hijos/ nuestros nietos/ los bisnietos/ me fumará toda la vida/ permanecerá en constante colapso allí
en nuestra casa
la de las flores
la que un día se quemó con gente encerrada adentro
pidiendo auxilio como monedas ilegales
que nunca nadie alcanzó a gastar